Abrí la carpeta de música en un ordenador nuevo y conté catorce mil archivos.
No sabía cuántos de esos eran el mismo tema repetido. No sabía a qué velocidad iba ninguno. No sabía cuáles venían de un pack apretado a 128 y cuáles eran el archivo bueno que compré en su día. Y no sabía por dónde empezar a mirarlo, porque mirarlo uno a uno son semanas.
Tenía toda la música. No tenía ninguna información.
De para quién es Harmonia Mix ya hay otro artículo. Este va de lo otro: qué hace exactamente con tu música y, sobre todo, qué no hace. Que es la parte que nadie escribe de su propio programa y la que a mí me habría ahorrado dos tardes.
Qué mira de cada pista
Tres datos, y los tres los saca escuchando el audio, no leyendo la etiqueta.
- El BPM, la velocidad. Es lo primero que necesitas para saber qué se puede juntar con qué.
- El tono, en notación Camelot. Esa es la que se lee de un vistazo: 8A, 11B. Y si la combinación no encaja limpia en la rueda, el campo se queda vacío en vez de inventarse un código. Un dato en blanco es honesto; uno inventado te estropea una mezcla en directo.
- La calidad real. No el número que pone el archivo: lo que de verdad hay dentro. Un mp3 puede decir 320 y traer un audio recomprimido desde 128, y eso se oye en un equipo grande.
Las etiquetas mienten mucho más de lo que parece. Vienen de quien subió el archivo, se copian de una descarga a otra y nadie las revisa. Por eso aquí no se usan como fuente.
Los duplicados no se buscan por el nombre
Porque el nombre es exactamente lo que falla. Se buscan por huella acústica: un resumen de cómo suena el audio.
Eso encuentra las dos que se llaman igual, sí. Pero también encuentra las que se llaman distinto y suenan igual, que son las que de verdad te sobran y las que nunca ibas a cazar a mano.
Verlos y saber cuál copia es la mejor entra en la versión gratuita. Que los aparte por ti es de Pro.
La estructura: entrada y salida, y nada más
Aquí es donde toca decepcionar a alguien, y prefiero hacerlo ahora.
Harmonia Mix te dibuja la onda de cada tema y te marca dónde acaba la entrada y dónde empieza la salida. No te marca el drop, ni el break, ni el estribillo.
Podría hacerlo. Se probó: se midieron esas marcas contra cien canciones anotadas a mano y acertaban una de cada tres, y cuando fallaban lo hacían por diecisiete segundos de media. Diecisiete segundos en cabina es una eternidad. Así que lo de en medio se quedó sin etiquetar y en pantalla ves la onda, que sí te dice la verdad.
Entrada y salida aguantan —tres de cada cuatro— porque el silencio de los extremos sí se mide bien. Se quedaron esas dos.
Analizar solo lee. Mover y renombrar, no
Esta es la parte que conviene leer despacio.
Analizar solo lee. Ni una etiqueta reescrita, ni una carátula metida dentro del archivo. Tu mp3 conserva sus bytes y su tamaño, y se queda donde estaba.
Ahora la otra mitad, que casi nadie cuenta: mover, renombrar y quitar sí tocan tu disco. Existen, y son útiles —renombrar cuatrocientos archivos por un patrón es media hora que no vas a hacer a mano—, pero ocurren solo cuando tú los pides, nunca por iniciativa del programa. Y todos avisan con un «Deshacer».
Lo que quitas tampoco se borra: se aparta a una cuarentena que no se vacía sola. Si te arrepientes mañana, sigue ahí.
El análisis además es local. Corre en tu ordenador y funciona sin internet. Solo cuando pides identificar una pista con IA viaja una huella del sonido, que son unos números; el archivo no sale de tu disco nunca.
Lo que arreglas vive aquí, no dentro del mp3
Y de lo anterior sale una consecuencia que hay que decir antes de que la descubras tú.
Como no reescribimos tus etiquetas, el artista, el título y la carátula que arreglas existen dentro de Harmonia Mix. No aparecen solos en Rekordbox, ni en Serato, ni en el Finder.
Llegan cuando exportas la colección: a M3U, que lo abre casi cualquier reproductor, a Rekordbox en XML o a Traktor en NML. Ahí es donde tu trabajo cruza al otro programa.
Es el precio de no meter mano en tus archivos. A mí me parece el lado bueno del trato, pero es un precio y tienes que saberlo antes de instalar nada.
Los topes del plan gratis, con sus números
Gratis analizas, ves tus duplicados, montas colecciones y usas el reproductor. Con cuatro topes, y los digo con número para que no te los encuentres el martes: 500 pistas de biblioteca, 5 colecciones, 10 carpetas y 30 subcarpetas. Más 5 identificaciones con IA al mes.
Quinientas pistas dan para ver si esto te sirve, pero no son una biblioteca de DJ. Lo digo claro porque descubrirlo a mitad de faena sienta fatal.
Un matiz que juega a tu favor: si algún día te pasas de tope —porque caduque una licencia, por ejemplo— lo que sobra se queda en solo lectura. No se borra nada.
Y el análisis en gratis no va a un núcleo: va a dos procesos en paralelo. Pro usa todos los del procesador menos dos, que en catorce mil archivos es la diferencia entre una tarde y un rato. Pro además quita los topes, aparta los duplicados por ti, exporta a los tres formatos, pone carátulas por tandas, encadena las pistas con fundido en el reproductor y sube la IA a 500 identificaciones al mes. Son 29 € el año o 49 € por dos, pago único, para dos equipos.
Lo que todavía no hace
Tres cosas que hoy no están y que no te voy a vender como si estuvieran.
- Serato. Dentro de la app aparece en la lista de «pronto», y ahí sigue. Si tu equipo es Serato, hoy la exportación no te vale.
- Mac con procesador Intel. El motor de análisis está compilado para chip de Apple. En un Intel la ventana puede llegar a abrirse y no funcionar nada. Si tu Mac es de antes de 2020, este programa todavía no es para ti.
- Y no hay ningún clic mágico. Analizar catorce mil archivos lleva su rato, aunque sea desatendido. La primera vez lo dejas puesto y te vas.
Una cuarta, menor: en Mac la app aún no está firmada con el certificado de Apple, así que la primera vez el sistema avisa de que no puede comprobarla. No es un fallo de la descarga, pero es un paso más.
Por dónde se empieza
Funciona en Windows y en Mac con chip de Apple. La descarga son 81 MB en Mac y 52 en Windows, y es un instalador normal con su icono.
Le señalas una carpeta, la más desordenada que tengas, y lo dejas. Cuando vuelvas sabrás cuántas copias tenías, a qué velocidad va cada tema y cuáles son los archivos buenos.
Que es más o menos todo lo que yo no sabía aquel día.
Vamos publicando por aquí lo que aprendemos ordenando bibliotecas ajenas, que da para mucho. Si no quieres estar pendiente de la web, nos sigues y te llega: @harmoniamix en Instagram y @harmonia-mix en YouTube, donde lo mismo que aquí se cuenta se ve en pantalla. Y si tienes un lío concreto con tu biblioteca, escríbenos por ahí: de esas preguntas salen la mitad de los artículos.